Miserere

No es que sea yo muy semanasantero pero sí debo reconocer algo. Tengo ganas de que llegue esta noche. Después de varios años voy a intentar volver a ver, si el tiempo no lo impide, la procesión del Yacente y el canto del Miserere en la plaza de Viriato de Zamora. Es uno de los momentos más especiales de la Semana Santa de la ciudad. Es increíble. Sobrecogedor.



Belleza


Llega Semana Santa y, como casi siempre, llueve. Ya no es noticia. Son tan típicas las lluvias en esta época del año como las torrijas. Y tan típicas son las lluvias como lo son los ceporros que se alegran de que no salgan las procesiones o, si no se alegran, sí les entra esa risilla macarra y socarrona de ‘que se jodan los católicos’.

Yo no soy creyente. Creo que en más de una ocasión lo he dicho por ahí en el blog. Pero respeto la Semana Santa. Y cada vez más. Quizá por eso de querer ir contra corriente y por no caer en las garras del anti clericalismo y laicidad que parece que es lo que se lleva ahora.

No quiero disertar ahora acerca de las raíces católicas de nuestra historia y de nuestra cultura. Sólo quiero defender las procesiones de aquellos que se ríen de ver a unos fieles, a unos devotos o… simplemente a unos continuadores de una de nuestras más bellas señas de identidad, llorar si no sale su cofradía.

Ayer pasó en Valladolid, y en León, y en Andalucía y… tal y como está el mapa de previsiones del tiempo todo apunta a que en los próximos días, cuando los desfiles procesionales se multipliquen en cada pueblo y en cada ciudad, las cancelaciones de salidas de las cofradías se irán incrementando.

Pues bien, más allá del fervor religioso de algunos, yo defiendo la Semana Santa por su belleza. Aunque sólo sea ver salir esas maravillas de los templos y verlas transitar por callejuelas angostas, quebrando el silencio de la madrugada, guiando con su luz la estética más enraizada… Sólo por esa belleza, respetemos la Semana Santa.

El ser humano cada vez tiene menos cosas con las que sentirse a gusto. La belleza, la contemplación de la misa es una de ellas. ¿O no os parece bello el Ecce Homo de Gregorio Fernández que se ubica al inicio de estas líneas? Ayer se quedó en su templo. No pudo salir. Muchos se quedaron sin ver su deambular por las calles de Valladolid.

Las hermanas de la Magdalena

A ver, que hace días que no os cuento cosas extrañas de ese cine que me gusta. Este fin de semana he recuperado una historia de hace diez años. Bueno, diez años desde que se programó en los cines. ‘Las hermanas de la Magdalena’ cuenta la historia de un grupo de jóvenes católicas irlandesas que, según los cánones de la época, inicio de los 60′, habían mancillado el honor de su familia y debían vivir recluidas en un convento que era lo más parecido a un campo de concentración o a una cárcel. 

Muestra la vida de este grupo de jóvenes haciendo especial hincapié en la historia de varias de ellas. Desde el modo en el que entran en el convento como, sobre todo, la evolución de su situación en el interior de esos muros. Dura, ya lo advierto, muy dura en determinados momentos. Hiriente con alguna parte de la Iglesia católica, pero tan verdadera como la experiencia que hubieron de soportar todas las mujeres que cayeron en esas manos, una película que, si os apetece, os recomiendo.