Los tertulianos nunca se equivocan

Elisa Beni

Hace más de un mes desde que me pasó lo que os voy a contar. Aunque, en realidad, es sencillo. Podéis verlo en la imagen que está sobre estas palabras.

No pienso engañar a nadie. No me gusta Elisa Beni. No por su forma de pensar, allá cada cual con lo que piense y con su libertad para hacerlo. Me cae mal por su manera de hablar. Muy agresiva, con la sensación de que siempre está en poder de la verdad absoluta y, sobre todo, porque piensa que moralmente es superior a cualquiera que tiene frente a ella. Y eso… es algo que no me gusta.

Sin embargo, está en todas las tertulias. Quizá sea por eso. Por el hecho de que, simplemente, da juego a la televisión o a la radio en que se encuentre en un momento determinado. Chilla, busca aplausos fáciles  y no deja hablar a los demás. Soy de los que suele cambiar de emisora o de canal cuando ella aparece. Sin embargo, hay días en los que te la tienes que tragar.

Lo que veis en la imagen pasó hace casi un mes, como os contaba al inicio. Todos cometemos errores en el lenguaje. Tanto escrito como hablado. Y yo el primero. Procuro no cometerlos, pero entiendo que es prácticamente imposible no hacerlos. Se le llenó la boca con un grandilocuente ‘palabro’: desconsenso.

Me sonó tan extraño que decidí buscar en el diccionario de la RAE. Y, evidentemente, cuando llegué allí, esto fue lo que me encontré: NO EXISTE.

Tras comentárselo vía Twitter al tiempo que ella misma estaba en el programa en cuestión, en este caso ‘Julia en la Onda’ de Onda Cero, ella respondió como veis. Aludiendo a que la palabra estaba perfectamente construida y eso, al parece, en el universo de Elisa Beni es más que suficiente para que la palabra esté bien dicha o sea correcta. Lo dicho, entiendo el error: por la rapidez o la fugacidad del momento o la vehemencia en el debate… pero no entiendo que si alguien te dice que lo estás haciendo mal te salte con tan pueril argumento de ‘está bien construida’.

¿Son los contertulios o tertulianos seres superiores a los demás y que se creen en posesión de la verdad? ¿No aceptan el error propio? Pues sinceramente, qué pena. Y qué pena que la opinión pública esté formada por gentes así. Aunque claro, así nos va.

Por cierto, la respuesta más inteligente a la pregunta que realicé en mi Facebook acerca de si se podría aceptar como válida una palabra ‘bien construida’ me la dio la profesora de Lengua que tuve en la facultad: ‘antilista también está perfectamente construida pero es mejor utilizar tonta’.

Se lo tenía que haber dicho.

El Rey y la Corinna

Imagen de Internet


Aprovechando el día de Castilla y León he estado en el pueblo de mis padres. Tan cercano a Portugal que las emisoras de radio españolas apenas se pueden escuchar y son las lusas las que entran con más fuerza.

Cuando volvía ayer a Valladolid encontré una en la que no paraban de hablar del Rey y de su supuesto romance con Corinna. De hecho, no dudaron en hacer una ficción radiofónica adaptando la película ‘El príncipe y la corista’ a la historia de ‘El Rey y la Corinna’. He tratado de localizarla puesto que pese a estar en portugués se entendía bastante bien y era muy divertida, pero no lo he conseguido.

Lo cierto es que en las últimas fechas nuestra Casa Real nos está brindando momentos impagables. ¿De verdad que queréis una República? Sería mucho más aburrida.

El fútbol está loco

Durante el mes de agosto han pasado muchas cosas ‘extrañas’ en torno al fútbol en España. Es uno de mis deportes favoritos, no el único. Pero últimamente quienes lo dirigen sólo son capaces de ver el negocio y olvidarse del aficionado.

Digo esto porque en los últimos días hemos asistido a un sinfín de espectáculos grotescos ante los que me he sentido ¿indignado? No, el fútbol no es tan importante; pero sí me ha hecho pensar que algunos se piensan que el fútbol lo es todo… Y ni mucho menos.

Para empezar, lo de los horarios de los partidos de fútbol en Primera División. Resulta que este año hay fútbol hasta en ocho horarios diferentes. Y son únicamente diez los partidos que se juegan cada fin de semana. Es decir, adiós a la emoción de escuchar goles en varios campos a la vez y, lo que es peor; muchos niños no podrán aficionarse a ir al campo a ver fútbol cuando hay partidos que se juegan a las 10 de la noche de un domingo.

Una brillante idea la de jugar un domingo en diciembre o en enero en Pamplona o en Zaragoza o en Madrid con temperaturas bajo cero y querer llevar a tu hijo al fútbol a las diez de la noche para que se meta en la cama a la una de la madrugada y con un amago de pulmonía.

Luego estuvo la pantomima de la huelga de futbolistas. Tiene narices. Con la de parados y situaciones lamentables que están viviendo las empresas de este país y que estos tíos vayan a una huelga… Es del todo punto innecesario. Quieren ser como cualquier trabajador y cobrar por lo que trabajan. Hasta ahí, de acuerdo. Pero si yo hago huelga en un día convocado me quitan dinero del sueldo (no creo que a Casillas o a Xavi les hayan quitado un duro), hay servicios mínimos (estos se lo pasaron por el arco del triunfo) y quien la convoca lo ha de hacer con quince días de antelación (o por ahí, y, de nuevo, los futbolistas lo hicieron con menos de diez días).

Madrid-Barça. Estoy hasta las narices de los dos equipos. Son los dos unos prepotentes que ganan su dinero y el de los demás. La competición de Primera es una farsa en la que sólo dos equipos tienen opciones reales de alzarse con el campeonato. Las teles les pagan más y pueden firmar a los mejores jugadores. Así se pierde el espíritu del deporte y sólo ellos se repartirán los títulos. Que les aprovechen. Me interesa la liga a partir del tercero. El primero y el segundo serán, alternativamente, Madrid o Barça; Barça o Madrid. Y por si todo esto fuera poco, cada vez que se enfrentan ambos equipos, unos hacen kárate y otros gesticulan como actores de teatro; por lo que su ejemplo es poco edificante. Creo que soy objetivo en este apartado al no ser de ninguno de los dos equipos, lo digo por los partidarios y detractores de culés y merengues.

El precio de las entradas. Los campos ya no se llenan como antes. La gente va a al bar a ver el fútbol. El otro día, el pasado sábado, para ver un Granada-Betis televisado en directo y en abierto a las diez de la noche… La entrada más barata 70 euros. De coña. Y para ver al Madrid en Zaragoza… hasta 150 euros. Un atraco en toda regla.

Y por último… lo de las radios. La LFP (Liga de Fútbol Profesional) pretende hacer cobrar a las emisoras de radio un cánon para poder asistir a los encuentros y transmitir desde los estadios el fútbol. En la primera jornada, parece ser que sólo el Sevilla dejó pasar a los periodistas a los campos. Las radios se han negado a pagar y estoy con ellas.

Más allá de mensajes como la libertad de información… bla,bla, bla… El fútbol es, hoy por hoy, un deporte de masas ya no sólo por la televisión. Su popularidad, al menos en España, creció con el calor de las ondas en las tardes del domingo.

Mis primeras escuchas de radio fueron con mi padre los domingos por la tarde atendiendo los goles que llegaban de cada campo. Ahora se lo quieren cargar. Y les quieren quitar a muchas personas un espacio de entretenimiento con el que han contado toda su vida. ¿Y los miles de invidentes que se emocionan con los goles de sus equipos al sentirlos por la radio? Sólo quieren sacar dinero de donde no deben.

Ya no sé si me gusta el fútbol. Este verano me ha producido vergüenza ajena muchas de las situaciones que se han vivido. El camino iniciado por el mundo del fútbol es peligroso… Quizá tarde, pero la gente puede que se acabe cansando de ellos, que deje de comprar camisetas a 90 euros, que deje de seguirles por cada rincón del planeta, que… Que nada, que me temo que nada cambiará.

El caso de los ‘tuits’ de Mister Chip

Alexis Martín Tamayo, más conocido como Mister Chip, es un apasionado de las estadísticas, un friki de los números vaya. Si no tengo mal entendido es licenciado en Telecomunicaciones pero, desde bien pequeño, empezó a anotar todo tipo de números relacionados con el fútbol (goles, alineaciones, tarjetas…) en libretas que, con el paso de los años le han servido para crear una base de datos ciertamente espectacular y que pone al servicio de los oyentes de los programas deportivos de Onda Cero.
El motivo de escribir acerca de él no es por su peculiar faceta de hombre amante de la estadística sino que, en las últimas fechas, se ha convertido en noticia por el hecho de que en su ‘twitter’ (uno de los que más seguidores posee en la red) acostumbra a lanzar informaciones erróneas para comprobar la moral de otros compañeros periodistas.

Hace un par de semanas, el portero del Deportivo de la Coruña marcaba un gol de cabeza. Mister Chip en su twitter escribió que era el tercer portero que lo hacía en la historia de la Liga cuando, en realidad, Aranzubía era el primer guardameta que marcaba en jugada en toda la historia del campeonato español. Pues tras su ‘tuit’, fueron muchos los medios que se tragaron la historia sin mencionar la fuente de donde procedía su información (algo que nos enseñaron en la facultad y que hoy parece una norma en desuso).

Me parece genial lo que hace Mister Chip. La información conlleva un trabajo y si te la trabajas, a todos nos gusta que se nos reconozca esa labor. Lo único que pide Mister Chip es que el periodista o bien confirme la información o bien, que se le cite (vamos, lo lógico). Pero se ve que la nueva hornada de ‘plumillas’ son de esos que han aprendido antes a cortar y pegar que a buscar y a elaborar una información. Grrrrrrrrrrrrrrr.

¿Plagio en la radio?

Soy de los que a principio de temporada se cambió a la COPE a la hora de escuchar las transmisiones deportivas. Me gusta el estilo de Paco González, de Pepe Domingo Castaño y de una buena parte de los redactores que dieron el salto en verano a la cadena de los obispos tras el despido de Paco González de la cadena SER allá por el mes de mayo.
Ahora resulta que la cadena de Prisa no debe estar asimilando que la COPE les esté comiendo terreno en materia deportiva y no se les ha ocurrido mejor manera que acabar con su rival que acusándoles de plagio: en el formato de programa, en algunas denominaciones (el partido de la jornada, la ronda informativa), en la utilización de determinados sonidos… En fin, una salida de tono que no se entiende sino por un descenso claro en los ingresos publicitarios de la SER durante el fin de semana, el trasvase de anunciantes a la COPE y, por qué no decirlo, por la falta de espíritu crítico en la emisora de Prisa que, posiblemente, pensaba que su ‘Carrusel Deportivo’ era único y que nadie podría hacerles sombra.
Soy de los que piensa que la radio la hacen las personas, no las emisoras. El oyente es fiel a quien escucha, esté donde esté, aunque fuese Radio Taxi. Por eso, hemos sido muchos los que nos hemos ido a la COPE. Primero porque nos gusta ese estilo y segundo porque el producto que, a día de hoy, realiza la SER en deportes no es tan potente como su competidor.
Por cierto, la SER anda muy mal de memoria y ve la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio. El único inventor del ‘partido de la jornada’ en la radio española fue José María García (el gran maestro) y la SER lo sigue utilizando a pesar de que el periodista dejara la emisora.
El asunto está ahora en los tribunales. Puede que la Justicia dé la razón a la SER y la COPE deba cambiar el formato de sus programas de deportes. Lo que está claro es que quienes no le darán la razón serán los oyentes, los que nunca se equivocan. Si la COPE debe modificar aspectos de sus espacios, los seguidores estarán ahí presentes. Eso que nadie lo dude.