Saber explicarlo

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No sé muy bien el motivo concreto por el que recuperé la necesidad de escribir el blog. Pero estoy seguro que una de las llamadas de atención fue este estupendo texto que Dorothy escribió en su blog.

Lo leí en su día y pensé lo mismo que ella había escrito. Si eres periodista y acudes a un lugar jamás has de pronunciar esa frase de ‘no sé cómo explicarlo’. Para eso estás ahí. Para contar lo que ves y para transmitir las sensaciones de la gente. Para eso has de preguntar, para eso has de molestarte en acercarte a los que tienes a tu alrededor… y a veces, ni eso hace falta. Si os fijáis, la propia Dorothy es capaz de describir desde su lejanía lo que se podía sentir en las calles de Santiago.

Por eso, yo he querido recuperar el blog, porque quiero contar lo que me pasa a mí y lo que le pasa al mundo contado a veces desde la lejanía de mi pantalla de ordenador.

Esta entrada tiene el sentido de querer agradecer a Dorothy que en mi cabeza volviera a surgir ese clic que a veces es necesario para ponerte las pilas y que te recuerda que, aunque ahora estás en otra parte del mundo de la comunicación, al final, lo que más te gusta es contar historias y que, por desgracia, hay muchos que tienen la capacidad de poder contarlas y se atreven a decir que no saben cómo hacerlo.

World Press Photo


Hoy toca recomendación. Vale, no son muchas las ciudades en todo el mundo en las que se pueda disfrutar de esta exposición de World Press Photo. Creo que unas cien. Por suerte, Valladolid ha vuelto a ser una de las elegidas y el domingo por la mañana me acerqué a verla.

¿Qué decir? Que impresiona. No tanto como la del año pasado en la que las imágenes del terremoto de Haití predominaban con toda su crudeza. Pero este año hay trabajos muy buenos.

Sin ir más lejos, la que tenéis sobre estas líneas y que es la ganadora del certamen de 2012. Realizada por un fotoperiodista español para The New York Times. Es una imagen de Samuel Aranda y la captó el pasado mes de octubre en Yemen, en el interior de una mezquita que se había convertido en refugio para quienes huían de la represión. Como una Piedad de Miguel Ángel, la imagen es, sin duda, una maravilla.

Pero hay más, muchas más imágenes que te dejan sin habla. Si tenéis la posibilidad de acercaros a verla cerca de vuestra ciudad, ni lo dudéis. En Valladolid estará hasta el 13 de junio. 

Enhorabuena y gracias


A todos los que ayer salisteis en Valladolid a defender un periodismo digno… Enhorabuena y muchas gracias, sobre todo a Clara y a Bea. Más de 300 compañeros nos unimos para recordar que nuestro trabajo es necesario. Que nuestro trabajo plasma el derecho de toda sociedad a la información. Creo que es la primera vez en la que veo a periodistas unidos. Puede ser el inicio de algo. Espero que sí. 

#Periodigno


Manifiesto por la Libertad de prensa
Sin periodistas, no hay periodismo
Sin periodismo, no hay democracia
Asumiendo los principios de la proclamación por Naciones Unidas del “Día Mundial de la Libertad de Prensa”,  el 3 de mayo de 1993,  por el que se reconoce una prensa libre, pluralista e independiente, la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) hace hoy un llamamiento a los poderes e instituciones públicos y a la sociedad española para que defiendan y promuevan la libertad de prensa, como garantía imprescindible de la democracia.

En España coincide este momento con una grave crisis en el sector periodístico,  que se ha traducido en los últimos cuatro años en la pérdida de unos 6.000 empleos, el cierre de decenas de medios, el aumento del intrusismo, la precariedad laboral generalizada y el acoso de los poderes a nuestro trabajo. 

Hoy denunciamos la existencia de contratos de trabajo leoninos y las ofertas de empleo indignas;  la negativa de los gobernantes a asumir públicamente las explicaciones ante los ciudadanos,  practicada reiteradamente con las convocatorias de prensa sin derecho a preguntas o la  utilización política de concesiones de publicidad institucional o de licencias de radio y televisión. 
No es menos grave la merma de las redacciones, las rebajas salariales y la sustitución de periodistas experimentados por becarios y contratados a los que se paga salarios indignos, y que difícilmente podrán resistir las presiones de los poderes si su puesto de trabajo pende de un hilo, o la aprobación por parte de las instituciones de instrucciones y normas que cercenan la libertad de expresión y el derecho de información.

Subrayamos nuestro más firme compromiso con la defensa de la libertad de prensa y entendemos que la mejor forma de fortalecerla es el ejercicio responsable del periodismo por los periodistas y los editores, basado en el estricto cumplimiento de las normas éticas y deontológicas y en valores como la integridad y el rigor profesional.

En el día del patrón…


… el estado de la cosa periodística no es bueno. Las perspectivas tampoco son especialmente halagüeñas y el futuro de se viste de negro carbón en cualquier redacción.

Dicen que San Francisco de Sales es el patrón de los escritores y de los periodistas. Y se celebra hoy. Debe ser el único santo que tiene a más representados en el paro que trabajando y la verdad, pobrecillo, no se lo merece.

Tampoco los plumillas, los juntaletras, los periolistos… Que para eso tenemos muchos motes y casi ninguno agradable.

El caso es que, al margen de que la cifra de despidos en el sector es brutal desde que comenzó la crisis, en términos porcentuales el segundo tras el de la construcción en España, y tal y como os he dicho al inicio, las cosas pintan jodidas.

Os pongo un ejemplo que tiene en estos días dividida a la profesión periodística. Al menos en Castilla y León que es donde yo ejerzo. Resulta que se está gestando un anteproyecto de ley en el que se recoge la creación de un Colegio de Periodistas para la Comunidad Autónoma.

Entre los requisitos aparecen, por ejemplo, que aquel que quiera colegiarse deberá haber ejercido durante cinco años la profesión y que no es necesario la posesión del título universitario en cualquiera de las ciencias relacionadas con la comunicación.

En parte, tiene sentido. Quiero decir. Los estudios de Periodismo son relativamente recientes en España y aún pululan en muchas redacciones gentes que llegaron a esta profesión provenientes de filologías, estudios en Historia, Sociología o incluso Medicina. Entiendo que para este colectivo, el hecho de reconocerles sus años trabajados es completamente lógico.

Sin embargo, para los más jovencitos, treinta años para acá, los estudios deberían ser requisito obligatorio para colegiarse. No quiero decir que simplemente con que te den un título de periodista ya lo seas, pero al menos, es un filtro mínimo para que la profesión tienda a dignificarse.

Yo estoy en el lado de los que abogan por el título para poder colegiarte y, por supuesto, poder ejercer la profesión. Al menos, habrás sacrificado cuatro o cinco años de tu vida estudiando algo que se vincule con el trabajo que has soñado. Es verdad que dos meses en cualquier redacción equivalen a varios años de carrera, pero debemos protegernos.

¿Os dejaríais operar a corazón abierto por un médico sin titulación? ¿Dejaríais que vuestros hijos fueran a un colegio donde el profesor no haya aprobado su carrera? Supongo que no. Pues tratar la información o acceder a ella no es tan sencillo y tienes sus procesos que no todo el mundo conoce.

Mirad, la indecencia de que alguien sin título pueda llegar a colegiarse conllevaría situaciones tan esperpénticas como que, ojo, Belén Esteban pudiera ser admitida como periodista. Creo que lleva más de cinco años en la tele, y según ella misma considera, es co-presentadora.

No me gusta hacer posts tan largos. Sé que aburren y muchos desconectáis a la mitad. No es un día feliz a pesar de que celebremos a nuestro patrón. ¿Sabéis lo peor? Que mucha parte de la culpa, es nuestra, de los periodistas. Que somos unos lobos para nosotros mismos. Y así nos luce el pelo.

Y si sirve la reflexión, así también os luce a vosotros, porque recordad que el derecho a la información es un derecho que nosotros ejercemos para quienes nos leen, escuchan o ven, no directamente para nosotros mismos.