Sirenas varadas

Imagen de Internet
 
Algo huele a podrido en la selección española de natación sincronizada. Las denuncias de algunas nadadoras en la última semana contra la que ha sido hasta fechas recientes su entrenadora, Anna Tarrés, así lo dan a entender. 
 
Y son acusaciones muy graves respecto a los métodos empleados por la entrenadora para con sus deportistas con el objetivo de llegar a ser las mejores en su disciplina. Huelga decir que el deporte de élite es sacrificado y que está repleto de excesos en pos de conseguir la meta deseada. Pero tan obvia como esa aseveración la es la de que no todo debe estar permitido con tal de llegar a ser el número uno. 
 
En este punto es donde aparece la dignidad personal. Algo que, según ha denunciado un grupo de nadadoras, parece que en algunos entrenamientos brillaba por su ausencia. ¿Cómo se puede decir a una niña de 14 años que se ha follado a todo lo que se movía? ¿Cómo se le puede decir a otra que se trague su propio vómito? Suena demasiado fuerte para que alguien lo suelte así sin más. Y más ahora que Tarrés ya no es la entrenadora y muchas de ellas ya no están en el equipo nacional. 
 
El caso es que quienes defienden a Tarrés se escudan en que las denuncias han llegado demasiado tarde. Cierto… pero a medias. Ya en el año 2009, Laura López, nadadora de Valladolid abandonó el equipo para no tener que recibir este trato discriminatorio. ¿El problema? Que era una muchachita vallisoletana y que lo que pasa en provincias suele pasar demasiado desapercibido en Madrid y en Barcelona. También en abril de este año Paola Tirados escribió en su web acerca de los usos y costumbres de entrenadora de Tarrés. ¿El problema? Que la prensa deportiva estaba más pendiente de CR7 y de Messi que del resto de deportistas españoles. 
 
El miedo de estas niñas ha debido de ser tremendo y de ahí, quizá su silencio. Porque el miedo es tan libre como irracional. El miedo te bloquea y te puede. No actúas, aguantas y piensas que eso va a cambiar. No quiere hacer comparaciones con otros casos, pero seguro que todos sabéis en lo que pienso. 
 
Escuché a Anna Tarrés el jueves en Onda Cero. Aparte de entrevista blandita, me pareció poco sincera y bastante prepotente. Lo negó todo, no podía ser de otra forma. La verdad es que no me la creí mucho. Mañana vuelve a hablar. Veremos qué pasa. 
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