El mejor equipo de la historia

Racing de Santander

Hablan y hablan y hablan sin parar los que saben de fútbol acerca de cuál ha sido el mejor equipo de la historia de este deporte. Son más de 150 años de peleas en campos. De aquellos barrizales decimonónicos a las superestructuras futuristas del presente. Miles de equipos, millones de jugadores repartidos por todo mundo, centenares de goles que han destrozado gargantas de fieles aficionados.

Hablan de aquellos finales del siglo XIX cuando la primera liga de la historia del fútbol veía vencer casi de manera irremediable a un Aston Villa que comenzaba a forjar su fama de villanos. Pasaron los años y llegó una selección uruguaya capaz de ganar dos campeonatos olímpicos y la primera Copa del Mundo de la historia. Le sucede una selección italiana que se alza con dos mundiales consecutivos antes del inicio de la Gran Guerra.

Tras el cese de las bombas, el Torino es el mejor equipo de Italia y muchos de los que ven a aquella escuadra afirman sin rubor que nunca jamás vieron jugar a nadie al fútbol como aquellos jugadores. Futbolistas que perdieron la vida en la tragedia de Superga cuando el avión en el que viajaba ese equipo chocaba contra el muro de una basílica ubicada a las afueras de Turín. La Hungría poderosa tomaría el relevo para ser considerado el mejor equipo. Pero aquel equipo no alcanzó la gloria. Fueron tan superiores que se olvidaron de ganar el Mundial del 54 ante la República Federal de Alemania.

Un joven Pelé dominaría el fútbol de selecciones durante doce años. Tres mundiales para Brasil con el éxtasis de su participación del 70′, cuando el ‘jogo bonito’ adquiere tintes sublimes. Rivalizaría en poder con un Real Madrid que dominaba en el Viejo Continente con cinco Copas de Europa consecutivos y seis en diez años. Y en América, Peñarol de Montevideo e Independiente de Avellanada se reparten el dominio en la Libertadores.

Europa asiste con júbilo al Inter de Luis Suárez, al Ajax de Cruyff, al Bayern de Münich de Beckenbauer que también domina los torneos de selecciones con Alemania. Llegan los 80′ y Maradona es la figura del fútbol mundial pero sus equipos no son vistosos. Domina el Milán de Sacchi y el Real Madrid de la ‘Quinta del Buitre’. Mientras, se gesta el ‘Dream Team’ del F.C. Barcelona. Y así sigue el fútbol. Con un Zidane que lleva a Francia a la gloria y un Real Madrid que reverdece viejos laureles europeos en el cambio de milenio con tres Copas de Europa más.

Maravilla España entre 2008 y 2012 encadenando dos Eurocopas y un Mundial en un ciclo prodigioso que nadie había logrado jamás. Deleita el Barça de Pep Guardiola que gana todos los títulos posibles en un año, en 2009.

Pero ninguno de esos equipos le llegará jamás al que es, para mí, desde ayer el mejor equipo de la historia. El único equipo que ha sabido mantener su dignidad por encima de promesas incumplidas. Que ha sabido ganarse en el campo el respeto de sus rivales y que no ha agachado la cabeza ante los poderosos. El Racing de Santander. Más de 100 años de gestas de un club ‘de provincias’. Que ha vivido más sinsabores que alegrías pero que ha paseado con orgullo a su ciudad y a Cantabria por toda España y, en una ocasión, voló más alto que nunca por los cielos de la competición europea, donde el champán no suele estar reservado para la clase baja.

El mejor equipo de la historia. El que a partir de hoy sigue manteniendo vivo el sueño del fútbol de verdad. El que se aleja del brillo de los focos y se hunde en los campos donde el futbolista y el aficionado siente el dolor como propio. Donde las alegrías pasean tan despacio que cuando quieres deleitarte con ellas… ya se han esfumado. Cada jugador y cada técnico del Racing han sido un ejemplo. Gracias por mantener la dignidad… a pesar de que os la quieran robar.

El hombre de los 100 millones

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La verdad es que no tenía pensado escribir demasiado sobre fútbol en la recuperación del blog, pero la verdad es que es inevitable en un día como hay hacerlo. La culpa la tiene un joven galés que llega al Real Madrid por una cantidad de dinero que pone los pelos de punta.

Dicen desde el club blanco que son 91 millones de euros, pero desde Inglaterra se asegura que el fichaje se cerró en los 100 millones. Ya puestos, nueve millones más o menos no son demasiados.

Y es entonces cuando todos oímos hablar acerca de lo que vale, o pagan, por un futbolista, cuando todos sacamos parte del demagogo que tenemos dentro. Sí, todos tenemos una parte de ello y lo sacamos a relucir en innumerables discusiones con tal de conseguir ganar alguna batalla dialéctica.

Esta mañana había quien decía que con ese dinero se podrían construir no sé cuántos hospitales, no sé cuántos colegios, se podrían pagar las pensiones de no sé cuántos abuelos… Y sí, todo eso es cierto. Pero seamos un poco serios también. ¿Qué es lo que nos escandaliza realmente? ¿Qué el Real Madrid se gaste 100 millones de euros, ó 91, en un único futbolista? ¿O nos escandalizaría menos si se los gastara en cuatro o cinco jugadores? El desembolso es el mismo y, si se quiere, la obscenidad es la misma.

Además, el Real Madrid no deja de ser un club deportivo. Y su dinero lo va a reinvertir en deporte. No hagamos demagogias y digamos que podrían gastarlo en hacer un hospital o en dar de comer a otras personas. Otra cosa es lo que deben. Que, eso sí, es una barbaridad. Pero en realidad, tampoco es culpa del Real Madrid sino de quien le permite mantener esas deudas con Hacienda o con la Seguridad Social, según sea el caso.

Son 100 millones de euros, dinero que jamás oleré ni de lejos ni trabajando diez millones de vidas. Una auténtica barbaridad, pero tampoco conviene que nos escandalicemos y que nos llevemos las manos a la cabeza. Algunos hasta hace bien poco compraban pisos de 30 metros cuadrados por 200.000 euros y decían que era una inversión. Quizá la burbuja del fútbol también acabe estallando en las manos de los más poderosos.

Bale no vale 100 millones de euros, ni Tom Cruise se merece 75 millones de dólares por cada película que hace. Pero, por desgracia, es lo que tenemos. Y puestos a repartir estopa parece que sólo lo hacemos cuando los millones bajan al césped.

Peligros y amenazas


Cuando entras en una red social como Twitter, tienes dos opciones. O ser un espectador de lo que la gente va diciendo o tratar de ser partícipe en la misma y dar tu opinión sobre los temas más variopintos. 

Y parece ser que, últimamente, la gente (entre los cuales me incluyo) tiene ganas de quejarse. En parte es normal visto el nivel de cabreo y de desesperanza que nos devora. Pero, dicho lo cual, tampoco es necesario caer en el absurdo de que si alguien tiene una opinión contraria a la tuya ya debas insultarle o, lo que es peor, amenazar de muerte a la persona a la que le dedicas 140 caracteres.

Viene esto a colación de algo que me sucedió a mí y a un amigo hace unos cuantos días, un par de semanas más o menos. Este chico escribió coincidiendo con el partido de vuelta de la Supercopa de España entre el Real Madrid y el F.C.Barcelona un ‘tuit’ etiquetado en #porunMadridsinMourinho, harto de alguna de las decisiones deportivas y extradeportivas tomadas por el entrenador. Venía a decir que se borraba del equipo blanco hasta que el portugués se fuera del Madrid, algo que, por supuesto, ni ha hecho ni hará. 

Pues bien, a los pocos días, recibió un ‘premio’ al ‘pipero mayor’ o algo así por parte de un grupo de aficionados del Real Madrid que se dedicó a buscar en twitter todo lo que se agrupaba en el hashtag anteriormente referido. Lo que en principio no pasaba de algo gracioso o anecdótico, derivó en que a este chico le comenzaron a llegar insultos por doquier. Yo, que debo de tener un algo de Robin Hood y un mucho de gilipollas, decidí meterme para apoyarle simplemente aludiendo a que la gente podía pensar del modo en que más a gusto se sintiera siempre y cuando no faltara el respeto a nadie.

Gran error el mío, puesto que en menos de un minuto comenzaron a llegarnos menciones de gente cuyo objetivo era decir que, dado que éramos periodistas, lo único que queríamos era el mal del Real Madrid, que atacábamos a Mourinho porque sí, que merecíamos morir, que iban a localizarnos… En fin, patochadas varias que él se llevó en mayor medida que yo pero que, en parte, asusta que cualquiera, sin conocerte, sin saber quién eres y, sobre todo, amparados muchos de ellos en el anonimato de perfiles bajo seudónimo, recurran a insultarte o amenazarte de una manera tan gratuita como irracional.

Himnos


Cuando un equipo de fútbol se identifica con una nación o una etnia, los excesos se multiplican, exacerbados por el delirio popular y por la amplificación de los medios de comunicación. Hasta llegar al absurdo.

No se juega por jugar, se juega para ganar. El fútbol de masas satisface así el perverso deseo de enfrentarse a un enemigo para definir mejor la identidad nacional. El odio por el odio se suma al aborrecimiento gratuito, sin razón, sin causa. A menudo, por la exaltación de una idea necrósica de la nación.

El fútbol es la guerra. Ignacio Ramonet

… En fin, que me encantaría que aunque simplemente fuera por respeto hoy no se pitara el himno de España en la final de la Copa del Rey. Y no por ser el de España, simplemente porque cualquier himno merece ser escuchado en silencio.

Paréntesis


El lunes me dijeron mientras felicitaba con retraso un cumpleaños que en los últimos días el blog se había convertido en algo impersonal. Que había dejado de mostrar mi corazón. No son las palabras exactas pero sí el espíritu de lo que querían decirme.

Ese pequeño zarandeo verbal me puso las pilas y ayer traté de recuperar esa parte de mí que se había quedado perdida. Por eso lo del paréntesis. Porque voy a intentar mostrarme de nuevo, porque creo que es como me va mejor. No puedo estar callado, se me ve venir… No es que sea predecible por aburrimiento, es que soy tan claro que asusto.

Eso sí, sólo hoy. Sólo por unas horas, el blog volverá a convertirse en impersonal… hasta cierto punto. En breves horas el Atleti se la juega contra el Athletic en Bucarest… Y, nada, que a ver si ganamos, sólo eso. Que me gustaría volver a gente llenando Neptuno…