Hola Cataluña:

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Te escribo esto mientras vives un día festivo en el que todo parece una guerra. Me dicen que te quieren separar del resto de España a pesar de que tú siempre has sido una parte fundamental de nuestro país.

Te conocí cuando tenía 13 años. Fue en un viaje en tren, de esos que duraban doce horas y de esas líneas que hoy puede que ya no existan porque aseguran que no son rentables. Vi una Barcelona en plena transformación. Apenas quedaban un par de años para que albergara los Juegos Olímpicos de 1992, ésos que con tanta ilusión organizaste y en los que contaste con el apoyo masivo del resto de españoles.

Poco después volví. Luego pasaron muchos años hasta que regresé. Y ahora, he retornado con cierta frecuencia para verte porque me gustas.

Te voy a contar algo. No quiere ser un extranjero cuando vaya a verte. Y no quiero que tus habitantes me digan que yo te robo. Y tampoco quiero que me miren mal por sentirme orgulloso de ser español, a pesar de los pesares.

No quiero que me digan que te robo porque no es cierto. Somos un país, una familia en la que la solidaridad es más importante que el egoísmo. Aportas mucho a nuestra riqueza común. Pero tu riqueza ha salido de tus ideas y gracias al trabajo de manos andaluzas, murcianas, extremeñas, castellanas… esas manos que ahora parece que denigras y que tus políticos quieren convertir en manos de ladrones. Pero claro, si hablamos de políticos creo que nadie está para tirar cohetes. Ellos han conseguido que muchas cosas no se puedan hablar en la calle por temor a quedar señalado.

Tus políticos se callan. No les interesa contar lo que se cuece en sus cloacas de poder. Dicen que en el resto de España no se paga por las autopistas mientras que en tu territorio hay un peaje cada pocos kilómetros. Y, sin embargo, tus autopistas tienen mucho que callar. Sobre todo, cuando en otras zonas hemos empezado a tener ese tipo de vías hace no demasiado tiempo.

Me fastidia cuando tus políticos se quejan cuando un ministro español dice que hay que españolizar a los niños catalanes cuando en tu propio gobierno regional se dice y no pasa nada, aunque claro, catalanizar es normal. Es más, se realizan campañas de este tipo en las que se adoctrina a niños pequeños con total impunidad. No diré a lo que me recuerda. Pero seguro que lo tienes en tu cabeza.

Marcas 1714 como la fecha en la que dejaste de ser independiente por culpa de una guerra que jamás fue de Secesión como algunos quieren hacer ver sino de Sucesión. Fijas a Rafael Casanova como un mártir por la libertad de Cataluña pero que siempre se señaló a sí mismo como defensor de España. Te han inventado una historia paralela para que todo encaje en el pérfido plan que han diseñado para ti.

¿No te das cuenta de que te están utilizando para enfrentarnos? Jamás he tenido un problema cuando he ido a verte. Te he visto con mis ojos. Pero también con los ojos de quienes han nacido en tu regazo. Y me han mostrado tus tesoros. Tu idioma, tus bailes, tus fiestas llenas de fuego y ruido. Ya no llamo champán al cava y mataría por una calçotada cuando llegara la temporada. ¿Por qué quieren separarme de ti? ¿Serás mejor sin nosotros? No lo creo. No nos ha ido tan mal y dudo que te fuera mejor. Aunque eso es hacer política ficción.

Me dueles Cataluña. Y me duele lo que han hecho contigo. Gritan encadenados reclamando libertad como aquellos que ansiaban el retorno de Fernando VII con un demoledor “vivan las caenas”. ¿En qué nos diferenciamos? ¿Por qué quieres cambiar el paso ahora? ¿Por qué odias todo lo que venga del resto de España?

No me hagas ser extranjero mirando el Mediterráneo desde Montjuïc o compartiendo una rosa con un libro el 23 de abril, no me hagas sentirme extraño cuando te vuelva a ver.

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Porvenir



Te llaman porvenir 
porque no vienes nunca. 
Te llaman: porvenir, 
y espera que tú llegues 
como un animal manso
a comer en su mano.
Pero tú permaneces
más allá de las horas, 
agazapado no se sabe dónde.

… Mañana! Y mañana será otro día tranquilo
un día como hoy, jueves o martes, 
cualquier cosa y no eso
que esperamos aún, todavía, siempre.
Porvenir, Ángel González
Los viernes siempre fueron días especiales cuando trabajaba en la tele en Salamanca. Era el inicio del fin de semana y salvo al equipo que le tocaba quedarse de guardia, el resto siempre comentaba sus planes sobre lo que se haría durante los dos días libres. Planes que, en muchas ocasiones, coincidían porque aquella tele era una especie de familia donde todos nos divertíamos. Tanto es así que a día de hoy seguimos manteniendo casi todos un contacto tan permanente como la vida de cada uno de nosotros nos permite.

Los viernes, además, eran los días elegidos, lloviera, nevara o hiciera sol, para ir a comprar McFlurrys a Mc Donalds y ponernos tibios. La responsable de estos hartones es también la responsable de este blog que apenas acaba de nacer. El poema anterior lo leí el otro día en su facebook y le dije que se lo copiaría y lo pondría en el blog. De paso yo tengo una entrada y aprovecho para recomendar sus letras.