Marta, tú no

Escribo esto y aún pasarán unas horas antes de que vea la luz de la red. No sé qué habrá pasado contigo durante esta noche. Te han puesto en libertad con cargos. Sólo sé que no me esperaba esto de ti. Siempre te veía con tu cinta rosa, con tu pelo dorado volando sobre las pistas y con tu sempiterna sonrisa; ahora no sé qué pensar. Dicen que traficabas con sustancias dopantes y tú perjuras que jamás te has tomado nada. Si eres culpable, me alegro que te hayan pillado. Si eres inocente, espero que puedas limpiar tu nombre.
¡Qué pena Marta!
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