Paréntesis


El lunes me dijeron mientras felicitaba con retraso un cumpleaños que en los últimos días el blog se había convertido en algo impersonal. Que había dejado de mostrar mi corazón. No son las palabras exactas pero sí el espíritu de lo que querían decirme.

Ese pequeño zarandeo verbal me puso las pilas y ayer traté de recuperar esa parte de mí que se había quedado perdida. Por eso lo del paréntesis. Porque voy a intentar mostrarme de nuevo, porque creo que es como me va mejor. No puedo estar callado, se me ve venir… No es que sea predecible por aburrimiento, es que soy tan claro que asusto.

Eso sí, sólo hoy. Sólo por unas horas, el blog volverá a convertirse en impersonal… hasta cierto punto. En breves horas el Atleti se la juega contra el Athletic en Bucarest… Y, nada, que a ver si ganamos, sólo eso. Que me gustaría volver a gente llenando Neptuno…
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No son del Atleti

Soy más del Atleti que el oso del escudo. Sé que llevo unos días sin pasar por vuestras casas por culpa de que el día no me da para más, en cuanto pueda volveré a hacerlo. Sé que no estoy escribiendo por el mismo motivo.

Pero lo que pasó el domingo en el Calderón no puedo dejarlo pasar sin mostrar mi enfado. Que alguien se mofe de la muerte de una persona me parece inhumano. Los gritos contra Antonio Puerta son indignos.

No hay ninguna justificación. Me encantaría que la directiva del Atleti no volviera a dejarles entrar al estadio. No sois aficionados del Atleti, sois terroristas.

Hace un año

Hace un año estaba atacado no, lo siguiente. Habían pasado 14 años desde la última vez que el Atleti había sido campeón de algo. Hace 365 días, el Atleti jugaba contra el Fulham inglés en Hamburgo la final de la Europa League. Y yo estaba nervioso ante la posibilidad de que mi equipo pudiera volver a ser ganador de algo. Y ¿sabéis qué pasó? Pues que ganamos 2-1 y que, por fin, una generación de niños del Atleti vio ganar a su equipo. ‘Dichosos los que creyeron sin haber visto’ fue el título de una campaña publicitaria realizada tras la victoria. Hoy la he tenido que acercar hasta aquí. Fue una gran noche, tanto como ha sido el día de hoy, pero eso ya os lo contaré en otro momento.  

¿Será hoy la noche?

En octubre o noviembre de este año se cumplirán 12 años desde la última vez que le ganamos al Madrid. Durante este tiempo hemos sufrido goleadas indecentes, derrotas en el tiempo de descuento, algún que otro robo pero, sobre todo, hemos tenido que padecer la coña, ya no de los madridistas, sino la de todos los aficionados al fútbol de cualquier otro equipo.
En este tiempo al Madrid le han ganado muchos equipos con menos historial que mi Ateti: el Numancia, el Getafe, el Almería… en fin, que llevamos ya demasiados sinsabores como para tener que aguantar uno más. En unas horas el Calderón se convertirá en esa caldera donde se cuecen las gestas más inesperadas. Tenemos que meterle dos a los de Mourinho. La verdad es que no soy demasiado optimista pero, claro, como atlético masoquista que soy aún confío en que la gloria de la rojiblanca y la leyenda del escudo nos conduzcan a una de esas noches épicas. Como las que vivimos el año pasado ante el Liverpool o ante el Valencia en la Europa League; o como todas esas veces que hemos ganado al Barça en borracheras de fútbol que terminan en resaca feliz.
Es día para soñar con la remontada. Para enchufarse a la tele y dejarse llevar por la ilusión de quien espera volver a ganar al Madrid, aunque sea por última vez.



P.D.: Christian, Bruno, que sé que sois muy madridistas, comprendedme.







Papá, gracias por hacerme del Atleti

Llega el último partido de la temporada de fútbol en España. Serán el Atlético de Madrid y el Sevilla los equipos que diriman la final de la Copa del Rey. Todo listo en Barcelona para que los dos mejores equipos de la competición pugnen por un título que siempre apetece ganar, un partido que, para muchos (entre los que me incluyo), es el partido más bonito del año, juegue quien juegue.
Hace una semana el Atleti ya venció la UEFA Europa League ante el Fulham…una alegría que aún dura a los rojiblancos. Hoy toca otra vez noche de ritual. Va  a tocar otra vez sufrir porque, una vez más, no será sencillo vencer un título. Eso sí, sería curioso esperar 14 años para vencer un trofeo y en menos de una semana ganar dos. Pero esto es el Atleti, un equipo peculiar como pocos y grande como ninguno. Nunca entendí lo de ser los ‘pupas’. Me niego. Un equipo que tiene el tercer palmarés nacional por detrás del Madrid y del Barça nunca puede ser un equipo pequeño. Somos grandes y llevamos con orgullo la elástica colchonera, la de las rayas canallas rojas y blancas. Hoy en Barcelona vuelve el Atleti a una final de Copa del Rey con la moral alta y los ánimos renovados tras la conquista de Hamburgo. ¡Qué noche la de aquel día! Venciendo en la prórroga, con la agonía de los últimos minutos, desterrando fantasmas del pasado, olvidando espíritus malignos, llevando al delirio y a las lágrimas a una sufrida afición que siempre será fiel. Porque sufriendo sabe mejor y soñamos más fuerte que nadie, hoy esperamos otra nueva alegría… Y después, a descorchar otra botella de champán si se precisa. Pero, sobre todo, a descansar, que la temporada ha sido intensa para los corajudos corazones roiblancos. Además, si por alguien me alegro del triunfo de la semana pasada en la Europa League es por mi padre que, pese a mis desvaríos iniciales, supo reconducirme por el camino de la verdad y de la fe rojiblanca. Sé que a él le ha ilusionado sobremanera la victoria en Hamburgo. Papá, gracias por hacerme del Atleti.