La pancarta

Imagen de MARCA


Poco después de que diera comienzo la segunda parte del partido entre el Schalke 04 y el Athletic de Bilbao, los aficionados alemanes desplegaron la pancarta que veis sobre estas líneas.

Hacían alusión, así, al abusivo precio de las entradas que el equipo vizcaíno ha marcado para el partido de vuelta en San Mamés del próximo jueves. 90 euros por un partido de fútbol cuando, según he escuchado, las entradas para el encuentro de ayer en Alemania apenas llegaban a los 30 euros. Como todo el mundo sabe, además, el nivel de salarios en los dos países es prácticamente similar…

Pues nada… Otra muestra más de que, pese a todo, aquí seguimos viviendo por encima de nuestras posibilidades. Todos. Una muestra más de que la crisis no es sólo culpa de los bancos y de los políticos, también de nosotros. De querer cambiar el coche a los tres años simplemente porque el vecino llevaba uno más caro, de querer vivir en un ático o en un unifamiliar en lugar de amoldarnos a un piso de alquiler o de querer ir de vacaciones al culo del mundo en lugar de contentarnos con quedarnos un poquito más cerca.

Alemanes… gracias por seguir dándonos caña. Ojalá nos pareciéramos más a vosotros.

La ola

Cuando vi ‘La ola’ hace un par de años se convirtió en una de mis pelis favoritas. Ayer la volvieron a emitir por La2 y me reafirmo en mi consideración. Es una pasada. No sé si alguno de vosotros tuvisteis la fortuna de verla pero si no lo hicisteis os la recomiendo puesto que pienso que no os defraudará.
El director es Dennis Gansel y recrea un ejemplo real acontecido en un instituto estadounidense a mediados de los 60′. Todo surge de una pregunta realizada por un alumno a su profesor ¿por qué los alemanes no se revelaron ante quienes les dirigían pese a observar las atrocidades que cometían? ¿Se podría repetir ese ejemplo en el futuro? El maestro no supo qué contestar. Ese profesor californiano decide hacer un experimento con sus alumnos. En pocos días la situación se le va de las manos.

En ‘La Ola’ la pregunta la realiza el profesor a sus alumnos en la Alemania actual. Comienza entonces un tiempo para la reflexión por parte de los chicos quienes se consideran lo suficientemente capacitados para no dejarse llevar por la masa. Pero no es tan sencillo y pronto todo comenzará a cambiar.

Me parece una de las pelis más interesantes que se ha hecho en los últimos años. Si la habéis visto, ¿qué os pareció? Si no la habéis visto, os prometo que os gustará. Por cierto, llevo un tiempo rendido al cine alemán, creo que hoy en día es junto al británico el mejor cine que se puede ver en Europa.

El cine tras el muro

Dos decenios después de la caída del muro de Berlín, no cabe duda que Alemania es, quizás junto a Francia, la locomotora de una Europa unida que, en ciertos momentos, parece descarrilar. Su fortaleza económica ha permitido, paralelamente, que haya nacido una corriente artística alejada de estereotipos, sin complejos y a la vanguardia de movimientos culturales. París, Londres y Barcelona han cedido peso y espacio en favor de Berlín, para muchos, la auténtica capital del arte europeo.
El mundo del cine no podía ser ajeno a esta tendencia. En las últimas semanas he tenido la suerte de acercarme, ora por casualidad, ora por curiosidad, a una serie de películas que no me han dejado indiferente.









Así, por ejemplo, ‘La ola’ es una película que te hace reflexionar acerca de la vulnerabilidad de la mente humana. De lo sencillo que sería volver a manipular las cabezas de un grupo y reinstaurar un régimen político alejado de los ideales democrácticos. Sería, tan sencillo, como saberlo llevar a cabo. Dennis Gansel es el creador de esta cinta. El mismo que en 2004 rememoró en Napola el hermético mundo de las escuelas de élite del Tercer Reich. En ‘Napola’, el drama se vive en cada segundo del metraje. Película altamente recomendable.
El telón de fondo de ‘Mein führer’ no hace falta ni mencionarlo. Sin embargo, no es un relato de la vida de Hitler, es más bien, la parodia de un personaje y de sus acólitos llevada con maestría y humor por Dani Levy. Humor por todos sus lados destila ‘Por qué los hombres no escuchan y las mujeres no entienden los mapas’. Un retrato fidedigno a ratos, disparatado en ocasiones de las relaciones actuales de la generación de entre 30 y 40 años. Obra de Leander Haussmann plena de ocurrencias.
De otro tipo son las relaciones que mezcla Marco Kreuzpaintner en ‘Tormenta de verano’. Una lucha por el despertar de los sentimientos sexuales de jóvenes quinceañeros en un campamento de remo. Sin aspavientos ni mal gusto, con sensibilidad. Y así, una gran cantidad de películas que en los últimos años han convertido a Alemania en el país generador de contenidos atrevidos para el cine. Buena prueba son los casos de ‘El experimento’ de Oliver Hirschbiegel o la aclamada obra maestra de Wolfgang Becker, ‘Goodbye Lenin’, sin duda una de las películas que nadie debería perderse. Una película donde el amor a la familia y el amor a los ideales recorren cada escena. Otro clásico ya es ‘La vida de los otros’, donde salen al descubierto las artes oscuras de los servicios secretos de la República Democrática de Alemania.
Lo dicho, que el cine alemán goza de buena salud. La pena, la dificultad que muchas de estas obras tienen para abrirse un hueco en las carteleras. Cuando lo hacen, además, apenas duran en su lugar… El temor a lo desconocido ahuyenta a las mentes a las que se les olvida que pensar es algo que debe hacerse todos los días.