Los valencianos y las paellas

Más de la mitad de esta paella la hice yo

Más de la mitad de esta paella la hice yo

Viajar. Para la RAE viajar no es más que trasladarse de un lugar a otro, normalmente distante, a través de un medio de locomoción.

Parece una definición demasiado sencilla para un acto que, generalmente, lleva añadidas muchas más virtudes. Os preguntaréis que a cuento de qué comienzo así una entrada en mi blog. Pues viene a cuento de que hace un par de días nuestra querida Dorothy y yo mismo manteníamos una conversación en Twitter que concluyó con su propuesta de que ambos dos debíamos elaborar para hoy una entrada en nuestros respectivos rinconcitos blogueros. En ella relataríamos aquellas experiencias viajeras que nos marcaron la primera vez que visitamos algún lugar. Así que… después de leer esto, os pasáis por su blog.

Y aunque el Mediterráneo es un mar demasiado extenso y tan lleno de diferencias según la costa que bese, creo que me voy a centrar en ese lugar del Este en el que viví… sirva también como deferencia a mi ‘antagonista’ blogger insular.

¿Están locos los valencianos con su paella?

A ver, no. No están locos. Tienen costumbres diferentes a los de la Meseta o a los del Norte de la Península que, a fin de cuentas, son con los que más me muevo yo.

Como bien conocéis, viví durante cuatro años en Valencia. Y lo primero que me llamó la atención es que todo el mundo te enseñaba a hacer paella. Y claro, uno te lo decía de una forma, otro te lo decía de otra, el de más allá que si le echaba no sé qué ingrediente que el primero te había dicho que jamás se podía echar… Y así te ves envuelto en una vorágine arrocera que, cuando te cansas y te mosqueas, acabas por decirles a tus consejeros… ‘Eh, que esto de la paella es arroz con pollo, conejo y verduras… que tampoco tiene tanto misterio’. Y es entonces cuando sientes que las miradas se convierten en cuchillos que te traspasan. Mensaje comprendido, decir que la paella es sólo eso es casi peor que insultarlos. Ayss… si en la Meseta decimos que el lechazo sólo es lechazo, agua, manteca, fuente de barro y al horno… Y está buenísimo.

Y es que esto de la paella es un auténtico filón porque, a medida que iba escribiendo, me iba acordando de más detalles. A ver. Si yo le pregunto a mi madre y a muchos de vosotros, dependiendo del lugar que seáis, cómo se le llama al recipiente en el que se cocina la paella… muchos de vosotros me diréis que paellera. Pues no. Error. En el Mediterráneo se le llama paella, como lo que va a contener. Es decir, continente y contenido son lo mismo. Lo cual implica que cualquier día en lugar de comerte lo que se hace dentro de la paella te ponen lo de fuera y te quedas sin comer… En fin, extremo éste ciertamente complicado pero que… oye, todo depende del loco que tengas delante y si te quiere hacer una jugarreta. Por cierto, revisando el término paellera en el diccionario de la RAE resulta que para la próxima edición están estudiando suprimirlo. Al final van a tener razón estos del Mediterráneo.

Cuando ya han acabado de darte la chapa con sus consejos acerca de cómo hacer la paella o de cómo se llama el recipiente… llega el momento de la comida. Joer, ya hay hambre, dos horas para hacer un arroz piensas para ti…

Y los mediterráneos son de comer directamente de la paella (olé, olé, lo he dicho bien). Es decir, salvo que quieras hacerte el finolis eso de comer tu ración en un plato… como que no. Mejor te dan una cuchara y lo único que comerás en el plato será la carne. Y ahí estás tú. Comiendo en plan comuna jipi con otros seis o siete rebañando granos de arroz y vigilando que nadie se come la parte que te corresponda porque, ojo, hay una línea imaginaria que si traspasas con tu cuchara… puedes darte por muerto.

A fin de cuentas, estás en tu mismo país sólo que únicamente hacen las cosas de una manera diferente a como tú las haces. Al final, te acostumbras y acabas haciéndolo como ellos. Ni lo tuyo es perfecto ni lo de ellos. Son formas diferentes. Ambas igualmente válidas pero que, sin embargo, te chocan.

Y te chocan tanto que cuando te devuelven la visita… tienes ganas de meterles en compromisos. Sobre todo cuando vas a un bar y descubren qué son los pinchos. Si os acordáis, aquello ya lo conté en un viejo post cuando esto todavía eran Goyadas. A los del Mediterráneo les metes en un bar de Salamanca o Zamora o Valladolid, les haces que pidan una caña o un vino. Les preguntas que qué quieren de pincho y lo primero que te dicen es que no. Que sólo tomarán algo de bebida que si comen les saldrá más caro. Y tú les miras diciendo… anda, majetón, pide lo que quieras que al pincho te invito yo. Y ahí es cuando les devuelves todas las que te han hecho pasar por culpa de su arroz con pollo, conejo y verduras… perdón… con la paella.

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13 comentarios el “Los valencianos y las paellas

  1. Es que las paellas valencianas dan para mucho… Con el tiempo he aprendido a no decir jamás que la paella valenciana no me gusta, la respuesta es siempre “eso es porque no has probado la de…”. ¿De verdad la paella (comestible, no la de metal) no te sabe mejor en la paella (la de metal, no la comestible) y con cuchara de madera? Jajajaja… Pero Goyo… ¡Que lo del pincho no es por economía! ¡Que es porque aquí la temporada de bikini es mucho más larga que la vuestra y la operación ídem la hacemos todo el año! Y vuestros pinchos no son ligeritos, precisamente, creo recordar. ¡Que si no tienen tres tipos diferentes de grasa os parecen pinchos light! El día que los hagáis con brotes de soja y un poquito de tomate, ecológico, of course, y pan con mil semillas, pedimos la caña y todos los pinchos del bar, para invitaros y que no os quedéis con hambre. 😉
    Lo importante… ¿Cómo estaba tu paella?

    Un beso, castellano

    PS: estás invitado a un arroz (aquí paella es sólo el continente) en casa Dorothy cuando quieras

    • Estaba de muerte. El truco para que una paella quede buena es hacerla tarde. Es decir, que el personal vaya cogiendo hambre y que empiece a comerla en torno a las 4 de la tarde. A esa hora… ya nadie se queja :))))))

      Tomaremos nota con lo de los pinchos light… aunque no sé yo si tendrán mucha salida.

      Un beso y tomo nota del arroz. Compensaré con vino del río éste que nos baña o, si no, con un buen lechazo cuando gustes.

  2. Hola, así da gusto tomarse la vida.
    Valenciano y… adoro las paellas valencianas jajaja y todos los domingos: Paella Valenciana, a leña y hecha por mi en un buen paellero. Es verdad que dependiendo del pueblo de Valencia al que vayas, tendrás una paella mas o menos diferente. Pero, te puedo asegurar que hay un mundo fuera de Valencia (Comunidad Valenciana), donde la paella ha sido ¨asesinada¨ una y otra vez. Actualmente vivo en Francia y he visto de todo menos Paella Valenciana. Arroz con chorizo, pimienta, guisantes, cebolla, perejil, clochinas y paro. Imagínate cualquier ingrediente y suma y sigue. Te dejo un artículo que publiqué sobre el marketing y la Paella Valenciana: http://emilmarketing.wordpress.com/2013/10/30/marketing-y-paella-valenciana/
    Gracias por tu post y saludos desde Francia.
    Emil.

    • Es verdad que por esos mundos se cometen verdaderas aberraciones respecto al modo de hacer las paellas. Y algunas mezclas son verdaderamente lamentables. Aunque ya sabes, para gustos…

      Muy interesante lo que has escrito respecto a la paella y coincido contigo.

      Un saludo

  3. Jaja, me ha encantado tu post sobre la paella. Yo soy valenciana aunque me considero madrileña (llevo toda la vida viviendo en Valencia) y aunque en tono de humor, es cierto todo lo que nos cuentas.
    Aunque también he de reconocer, que el sabor de una paella valenciana no la encuentras en un arroz con pollo y verduras madrileño, no sé muy bien porqué (ellos también están convencidos de que el agua de Valencia le da cierto toque de sabro a su “paella”.
    Saludos

    • Muchas gracias. Me alegra que te haya gustado. Es verdad, se me había olvidado incluir lo del agua. Lo pensé después, pero ya había subido el post. Lo del agua puede ser por la cal, pero yo creo que es más por lo que cada uno de nosotros defendemos lo nuestro, lo propio, como lo mejor y lo único. Creo que no hay mucho más.

      Un saludo :)))

  4. Vamos que tienes toda la razón, me he divertido mucho leyendo tus vivencias y pensamientos y me has hecho recordar a mi abuelo, que también hacía muchas paellas y nos hacía comer directamente de “la paella” , desde que él no está no he vuelto a fijar esa linea imaginaria de la que hablas, lo había olvidado… aquí decimos paellera eh. 😀

    Y ahora voy a visitar a Dorothy, haber que cuenta ella.

    Un besote 🙂

  5. Bueno bueno bueno, como buena Alicantina ya me has puesto los dientes más que largos! Yo la suelo hacer bastante a menudo, y no aguanto ver como hay gente que le echa huevo o aceitunas! Eso es un sacrilegio! Muchos besos y te sigo 🙂

Ahora os toca a vosotros

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