El guardián entre el centeno

Era aún muy pronto cuando llegué, así que decidí sentarme debajo del reloj en uno de aquellos sillones de cuero que había en el vestíbulo. En muchos colegios estaban ya de vacaciones y había como un millón de chicas esperando a su pareja: chicas con las piernas cruzadas, chicas con las piernas sin cruzar, chicas con piernas preciosas, chicas con piernas horrorosas, chicas que parecían estupendas, y chicas que debían ser brujas si de verdad se las llegaba a conocer bien. 

El guardián entre el centeno (J.D. Salinger)

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7 comentarios el “El guardián entre el centeno

  1. Gracias a todos por pasar y en especial a Carla. No me había fijado. La tenía programada hace varios días y no sabía que aparecía así. Lo siento. No sé qué cosas raras ha hecho el blogger.

  2. Lo único que lamento de la lectura del libro de Salinger es que fue muy tarde. Debería haberlo leído de adolescente, cuadno me hubiera impactado de verdad. La foto es fabulosa, a pesar de que odio los zapatos blancos. Si no los lleva una novia vestida de blanco los asocio siempre con las chonis.

    Besos

Ahora os toca a vosotros

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