El primer gol


No el que se mete en una pachanga con los amiguitos del cole en el patio, no. Ni siquiera aquel que se marca en el pueblo en verano en mitad de la calle con las mochilas como portería. Y, ni mucho menos, ese que le metes a tu padre en la playa y él piensa que tú no te has dado cuenta de que se ha dejado meterlo.

No. Cuando me refiero al primer gol, me refiero a ese que se logra en tu primer partido ‘oficial’, con el equipo del cole o en el equipo de tu barrio o pueblo.

¿A qué viene esto? Pues a una conversación que tuve hace unos días respecto a goles, fútbol y niños.

Yo me acuerdo de mi primer gol. Por supuesto. Más que nada porque además del primero… casi casi debo decir que fue el único. Mi calidad futbolística devino con el paso del tiempo a un paso obligado a la portería. Y era bueno. Alguno que me lee puede atestiguarlo. En la facultad me lanzaron unos siete penalties y sólo me marcaron uno (casi todos los que fallaron los tiraron fuera, pero ahí está mi labor de intimidación, bueno, eso es lo que dice mi amigo Agustín).

A lo que iba. Que una vez marqué un gol. Fue en sexto de EGB. En un apasionante choque en el polideportivo de Vegadeo entre el Colegio Público Jovellanos (el mío) y los visitantes, el colegio de Castropol. (Por si alguno no sabe dónde caen estas dos localidades, os digo que es en Asturias).

Empatamos a 3. Y no sé muy bien el motivo, pero el míster, el director del cole, decidió colocarme de delantero en un partido de fútbol sala. Íbamos perdiendo 1 a 3 y marqué el segundo de mi equipo.

Me llegó un balón alto y el portero salió a por uvas. Chocó conmigo y con su defensa y yo golpeé al balón con la cabeza, o el balón a mí. Cuando me di la vuelta, porque me desorienté del golpe, vi que el balón subía muy alto y, como poseída, acababa en la red… despacito, muy despacito.

En la grada, repleta de enfervorizados compis de clase todos vestidos de rojo, empezaron a chillar ‘goooooooooooooooooooooooooooooooool’ y, claro… Eso no lo puedo olvidar.

Luego marcó el delantero bueno que teníamos, el que ‘enchufó’ los otros dos goles y conseguimos empatar.

Recuerdo el camino a los vestuarios con toda la gente haciéndonos un pasillo para dejarnos pasar. En ese momento, la niña que me gustaba me miró y escuché en su boca mi nombre. Le estaba explicando a otra compañera que había llegado tarde quién había marcado los goles de nuestro cole. ‘Ha marcado Goyo uno y los otros dos…”

¿Entendéis cómo no se puede uno olvidar jamás de su primer gol?


 


Anuncios

8 comentarios el “El primer gol

  1. Mmmmmmmm los recuerdos de los primeros éxitos sieeempre saben más dulces, incluso que cuando de verdad los viviste.

    Meterás muchísimos más goles, segurísimo…

    Y además en la portería más importante que existe, tu vida.

    Suerte, campeón.

    Un beso grandísimo y muuuy feliz día GOYO

  2. Fue un gran momento de eso no hay duda alguna.

    … y lo has contando tan bien que parecía verlo con imágenes, que bien recordar estos momentos de felicidad.

    Besos 🙂

  3. esas cosas se recuerdan de una manera… que parece que uno las ve a cámara lenta.
    yo jamás en mi vida he metido un gol. primero porque aborrezco los deportes y aún más el fútbol… pero bueno.
    un beso.

  4. Ay que tierno Goyo!
    Así es imposible olvidar el primer gol, ni el primer nada…
    Me ha encantado el útimo párrafo…
    La niña que me gustaba… diciendo tu nombre.. creo que esa sensación es mágica…
    Besitos mediterráneos.

Ahora os toca a vosotros

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s