Lo que me ha costado



Cuando llegas a una casa nueva siempre cuesta ponerla en marcha. Tienes que comprar muchas cosas que estaban en tu antigua casa y que no valorabas y que, como pasa siempre, son las que más necesitas. 

Es lo que me ha pasado esta tarde. Me he dado cuenta que no tenía un escurreplatos. Así que después de salir de trabajar me he ido a dar un paseo y he tratado de localizar dónde comprar uno. Entro en varias tiendas y me parecen todos demasiado caros para lo que yo quiero. ‘Mejor me voy al chino’, pienso. Y para allá que me voy. Claro, siempre ves ‘chinos’ (a las tiendas me refiero) cuando no los necesitas y siempre mascullas para tus adentros, ‘estos tíos tienen los mejores locales de la ciudad’. Pero en esta ocasión no encontraba ni uno. La verdad es que me pegué una buena caminata hasta que encontré uno. 

Entro y no veo lo que necesito. El escurreplatos no está en ninguna de las estanterías del caótico comercio. Bueno, sí lo hay, pero yo no lo veo. El caso es que me voy para el chico que está allí y le digo ‘Hola, buenas tardes (educación ante todo), ¿dónde están los escurreplatos?’. Y la que lié con esa simple frase. El chico no sabía nada de castellano. Y ahí estaba yo tratando de explicarle lo que era. Le pregunté que si hablaba inglés, me dice que no. Le inquirí acerca de si conocía francés, yo no es que hable mucho pero para llegar a plato aún me da. Y ya me vine arriba y le dije ¿alemán? Sí, es cierto, aquí ya me crecí innecesariamente porque creo que en alemán sólo sé decir Schusther y poco más. 

En esa marabunta de respuestas negativas el tiempo iba pasando y tenía ganas de volver a casa. Así que le señalé unos platos y le hice el gesto como de fregar y de colocar. Ahí parecía que ya me había entendido y me dije: ‘Vamos, yupi, por fin’. Pero no, el tío me trae algo parecido al Fairy pero con una pinta más similar a uranio radiactivo que a lavavajillas. Ya un poco desesperado traté de pensar el modo en el que hacerle entender lo que yo necesitaba. Pero no había manera. Por fortuna, llegó una compañera del chico que sí que sabía castellano y por fin me pudo atender en mi demanda. Puff… menudo lío, pero eso sí, ya tengo mi escurreplatos en su sitio. Ah, y una entrada más para el blog, que hoy estaba poco inspirado y me ha venido genial, la verdad.
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11 comentarios el “Lo que me ha costado

  1. Tomo nota… para ir a comprar algo a un chino hay que llevar una foto de lo que quieres comprar.
    Según Buenafuente, busques lo que busques en un chino siempre te dicen que está al fondo a la derecha. La pregunta es entonces ¿que es lo que ponen a la entrada de la tienda?
    Veo que tu nueva casa va a dar mucho juego en el blog. Seguiremos atentos a las novedades.
    Besos.

  2. ¡Jajaja! Te costó pero conseguiste tu escurreplatos ¡Bravo!
    Sigue contándonos cosas ¿vale? Es que las cuentas muy bien 😉

    Besos.

  3. Una vez más se cumple ……¡el que la sigue la consigue! aunque sea un escurreplatos. La próxima vez llévate una cámara y haz una grabación en vídeo, te puede dar para dos entradas más y nos lo seguiremos pasando … ¡genial!
    Hoy ha sido un día largo para mí, y me has hecho reír un rato imaginando la situación y la cara del chinito.
    ¡¡¡A seguir completando el menaje de cocina!!!
    Un abrazo.

  4. ¿Pues iba a ser un escurreplatos el que se te resistiera? Muy divertida la anécdota. Me imagino la cara del chino tan sonriente y sin enterarse de nada.
    Un abrazo.

  5. Me gusta eso que dices de la cantidad de utensilios y cosas tan de diario que no valoramos, ni tenemos en cuenta en muchas ocasiones y que cuando las necesitas te das cuenta poco a poco de que son muchísimas… Resulta curioso que a veces el lenguaje de los signos parece increíble pero más que ayudar, confunde… ¡Un saludo!

  6. entenderse con los chinos es complicadísimo. son culturas tan radicalmente diferentes que roza lo imposible. por suerte, aprenden a chapurrear castellano pronto y así se apañan a vender toda clase de cacharros.
    y sí, en las casas siempre falta algo que a primera vista parece una chorrada. es terrible. crees que con pocas cosas puedes vivir tan comodamente y luego sin embargo, cada vez necesitas más trastos en los que no habías ni reparado.
    un beso.

  7. Lo mismo me ha pasado ami en mas de una ocasión, pero ahora ponen una dependienta Ecuatoriana y solucionan el problema (son muy listos los chinos)
    Un saludo.

  8. Esta entrada sólo demuestra la acuciante necesidad de que en el sistema educativo español se implante de una vez la enseñanza del chino mandarín en detrimento del francés, que puede sonar muy refinado pero no sirva pa ná.

Ahora os toca a vosotros

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