Te quiero enseñar Salamanca

Hace unos días, alguien me preguntó algo así: ¿Pero qué tienes tú con Salamanca? Le dije que la ciudad es especial para mí por muchos motivos. Físicamente es el lugar en el que más tiempo he vivido, casi 10 años. Emocionalmente es el lugar en el que guardo algunos de los recuerdos más bellos de mi vida. Sensorialmente es el lugar en el que siempre encuentro un punto donde evadirme. Profesionalmente es el lugar en el que he vivido los mejores años de mi vida. Nocturnamente es el lugar donde siempre puedes salir y encontrar a alguien conocido… Salamanca es Salamanca. Ese alguien nunca ha estado en Salamanca, al menos por ahora. No voy a definir mejor a Salamanca que como lo hizo el Licenciado Vidriera:

“Salamanca, que enhechiza la voluntad de volver a ella a todos los que de la apacibilidad de su vivienda han gustado’. Poco más se puede añadir. Es una ciudad llena de esos rincones que siempre serán especiales. Os los voy a presentar. Son fotos un tanto antiguas, hechas con una cámara un tanto moñas. Cualquier día de estos vuelvo a Salamanca y pongo al día mi base de datos de fotos. Por ahora, espero que os conforméis con el modo en que os presento este bello poema de ciudad que discurre tranquila junto al Tormes… Salvo cuando cae la noche.

Empezamos junto al Tormes. El brillo de la primavera le transmite matices diferentes. El río se llena de cristales de vida que aproximan un tiempo de felicidad.


La Plaza Mayor es el salón de estar de todos los salmantinos y de todos los que llegan a la ciudad. Es un rincón mágico a cualquier hora del día. Siempre hay gente. Nunca está sola, nadie la va a dejar sola. Es ella, la plaza más bella de Europa. Cuando vayáis, os pediría que os pusierais en el centro. Ahí era donde yo quedaba con mis amigos, pero también hay algo más, deberéis descubrirlo por vosotros mismos.


Desde la otra parte del Tormes la imagen del Puente Romano y de la Catedral es espectacular. De noche…

… o de día… Aunque en este caso la imagen nos lleva al puente Enrique Estevan (sí, con ‘V’, no me he equivocado). Esta es una de las primeras imágenes que se llevan las retinas de los que llegan a Salamanca desde la carretera de Madrid. A partir de ahí, todo está ganado.

Salamanca tiene dos catedrales. La Nueva y la Vieja. Aquí podéis ver la Torre de Campanas de la Nueva. A ella se sube cada 31 de octubre ‘El Mariquelo’, hasta el cupulín de arriba del todo, sí, sí, hasta ahí arriba. Veis cómo refulge el sol dorado del verano sobre la piedra de Villamayor, la que cambia de color como los ojos sinceros. Y las cigüeñas, siempre las cigüeñas que dotan de vida cada campanario, cada torre, cada rincón…


‘Como decíamos ayer…’, así comenzó Fray Luis de León una de sus clases en la Universidad de Salamanca después de varios años alejado de la institución académica. Allí mira hacia la fachada plateresca, un ejercicio de filigrana artística culminado con una rana que es símbolo de suerte estudiantil, pero esto último no os lo creáis demasiado, al final había que estudiar.


No sé cuántas veces habrá estado esta calle vacía, creo que únicamente para esta foto. Es la calle Libreros, un hervidero de estudiantes durante todos los días del año, en verano con los extranjeros que aprenden el castellano de barra de bar, y el resto del año con los alumnos de todo el país que llegan a Salamanca para llenarla con su vitalidad y su fuerza. Al final, podéis ver una de las torres de la Universidad Pontificia de Salamanca y de su Clerecía. Ahí estudié yo.


Los inviernos en Salamanca son duros, son gélidos… pero te curten. Te enseñan que la vida no es toda de color de rosa. Que para que florezca la bella primavera y el caluroso sol de verano, el crudo invierno y el caótico otoño han de ser así. En Salamanca nieva casi todos los años y la ciudad se envuelve en tonos nostálgicos al calor de una chimenea o de una calefacción donde siempre hay una historia que contar, una risa que compartir y un buen chorizo y una buena copa de vino con los que deleitarse (sé que lo del chorizo es poco poético, pero cuando lo probéis… me lo decís).

No son las mejores fotos de Salamanca. Eso ya lo sé. En ninguna de ellas se ve nada de lo que yo he vivido en sus calles. Esos momentos me los guardo. Son míos y de quienes los compartieron conmigo. Son fotos de la Salamanca más reconocible en las guías turísticas. Las que te invitan a venir. Quizá, eso no lo sé, las mejores fotos que yo haga de Salamanca aún están por hacer. Quizá vuelva a acumular recuerdos en esa ciudad que me acogió siendo un ‘pipiolo’ y que me brindó la oportunidad de convivir con mis mejores amigos, de trabajar en lo que siempre soñé, de conocer a una mujer que ya no está, de aprender a cocinar, de valorar el esfuerzo, de tropezarme con gente que nunca se irá de mi lado, de… tantas y tantas cosas… Salamanca es una ciudad mágica, de verdad. Los que la conozcáis estoy seguro que estaréis conmigo, los que no la conocéis… ¿a qué esperáis? 
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18 comentarios el “Te quiero enseñar Salamanca

  1. Yo no puedo discrepar contigo. Salamanca es especial desde el primer día que una pone el pie en sus calles. Siempre está presente porque allí hemos vivido los mejores años de nuestra juventud. Esos años en los que descubres emociones nunca vividas y experimentas sensaciones nuevas que te marcarán de por vida. Maduras a su lado y es parte de ti el resto de tu vida, sin lugar a dudas.

    Puedo hacer un tratado pero creo que no añadiría nada nuevo de lo que ya has escrito. ¿Qué te voy a contar yo a ti si muchos de los buenos momentos en Salamanca los hemos vivido juntos?

    Un beso,
    O.

  2. Estuve en Salamanca hace mucho tiempo. Me encantó pasear por sus calles llenas de historia, pero no cabe duda de que es necesario vivir en un lugar para sentirlo como parte de uno mismo.
    Bellas imágenes, Goyo.

    Un abrazo.

  3. súper bonito salamanca, desde luego, tengo ganas de volver… hace un par de años estuve y me volvió a encantar, como cuando estuve de pequeña. creo que volveré este verano, tengo un viaje pendiente con mi amiga Pa y a ver si podemos hacerlo…

  4. Como dicen por ahí, “¡Salamanca manca!”. Gran entrada Goyo, qué ciudad mágica y plena de recuerdos, casi todos inmejorables. Hace varios años que no voy, pero hago propósito de enmienda. ¡Ojalá algún día nos veamos todos allí!

  5. A mi tb me encanta, es una ciudad especial hasta ahora una de las más bonitas de España que he conocido, tiene un encanto especial.
    Un besito nostálgico!!: Ali

  6. Una bella y poética exposición sobre Salamanca ( a pesar de los chorizos y jamones, que no podían faltar).
    Me gusta mucho la presentación que has hecho porque has sabido fundir en un todo: descripción, sentimientos y recuerdos.
    Hace algunos años que estuve ahí y me parece una ciudad llena de encantos y de “vida”.
    Un abrazo.

  7. Yo estuve hace mil años, quizás he exagerado un poquito, y me gustó mucho. Lo que más me gustó fue la plaza, sus terracitas y los tunos, ya talluditos, cantando por ahí. Besos.

  8. Oihana: Es verdad que fueron años especiales los de Salamanca. Fueron muchas cosas buenas las que allí tuvimos la suerte de compartir. Yo me quedé tiempo después de ese despertar de la inocencia y aún me dio tiempo a conocerla mucho más. Pero cada día que pasa, la ciudad te enseña algo nuevo, algo diferente.

    Atenea: Gracias por tus palabras. Hay cosas que salen solas, sin demasiada preparación. Están ahí latentes esperando a ver la luz.

    MJ: Pues es momento de repetir. Si estuviste hace mucho, quizá no la reconozcas. Ha cambiado y para bien. Para muy bien.

    Naar: Harás bien en venir con tu amiga. Os la pasaréis genial, ya lo verás.

    Bartxi: Pues tú sí que no tienes excusa para volver a Charrolandia. Con la de rincones que aún te echan de menos…

    Ali: Sí señorita. Tiene un encanto especial que, además, va cambiando según las horas del día. Según cómo la vayas mirando.

    Bruno: Es cierto, son campeonas de España y de Europa. Son las mejores.

    Francesca: ¿1.000 años? O sea que cuando fuiste no estaba hecha ni la Catedral. Es broma. Has de volver. Te sentirás a gusto, conocerás una ciudad diferente de la que conociste. ¿Los tunos? Hubo una temporada en la que sólo les dejaban cantar hasta las 12 de la noche. Reconozco que no son santos de mi devoción, pero bueno, dan ambiente en las noches de verano. Un beso.

  9. A Salamanca solamente he ido en dos ocasiones y no conozco mas que su plaza y la parte turística,ojala pueda visitarla alguna vez con mas profundidad.Un abrazo

Ahora os toca a vosotros

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