No puedo más

Tengo unas ganas inmensas de que acabe este mes de octubre. Llevamos 25 días de él y únicamente he recibido noticias malas. No sólo para mí. Por desgracia, muchos amigos recordarán también este mes como uno de los peores de su vida. No sé qué es lo que está pasando. No sé si nos han echado un mal de ojo. Quizá debiéramos empezar a buscar amuletos para que esta racha de mala suerte se marche de una vez y nos permita afrontar la vida con un mínimo de esperanza. Si, por desgracia, ya no puede ser como antes, al menos que seamos felices, que no somos tan malas personas para tener que soportar todo ésto.
Pero lo de ayer ya supera todo lo imaginable. Fui a Valladolid a comer con unos buenos amigos: exquisita carne, buen vino, deliciosos postres, agradable conversación… hasta que el maldito teléfono sonó; más o menos, a esta misma hora. Una compañera de trabajo de ellos acababa de fallecer esa misma mañana. Yo no la conocía, pero su marido fue compañero de facultad; no un gran amigo, pero sí un gran conocido. La chica tenía sólo 28 años, estaban casados desde hace dos y, para colmo de males, estaba embarazada. Él salió a comprar el pan y los diarios y cuando volvió se encontró con que su mujer no reaccionaba. 
¿Qué sentido tiene todo? ¿Cómo se puede afrontar una situación así? Nadie se merece que le pasen estas situaciones, y menos la gente buena. ¿Por qué nos empeñamos en complicarnos la vida con cotidianeidades futiles cuando la vida es tan frágil, tan efímera? Pendemos de un hilo tan fino que en cualquier momento se puede romper.
Aprovechemos los momentos de la vida. Disfrutemos de cada instante. No seamos tan egoístas y pensemos que todo en esta vida tiene solución, salvo la muerte. 
Esta noche he dormido fatal. Se me han venido recuerdos de este compañero, siempre tan jovial y tan afable. Me pongo en su piel y no sé cómo reaccionaría. Es demasiado duro para imaginárselo. Desde aquí, mi respeto, mi solidaridad, mis condolencias… Son sólo palabras, una pequeña muestra de ánimo de alguien que lo conoció y que compartió una parte de su vida junto a él.  
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5 comentarios el “No puedo más

  1. Lo lamento muchísimo. Hay momentos que como bien dices parece que nos hayan echado mal de ojo. Lo único que te puedo decir es que todo pasa, las rachas buenas, pero también las malas, que la vida no siempre nos da lo que buscamos, a veces ni siquiera lo que creemos necesitar pero que siempre hay un algo positivo a lo que agarrarse, si no fuera, dentro de nosotros. Te animo a buscarlo.
    Mi “lo siento mucho” para este amigo y para ti.
    Besos.

  2. Gracias Francesca. Ahora mismo, lo único que tengo claro es que nunca jamás me voy a quejar de nada. Como bien dice, miraré lo positivo que nos depara la vida. Aprovecharé cada instante como si fuera el último, compartiré con la gente que se lo merece una risa, un gesto, una mirada, un beso… Disfrutaré sin más, porque, por desgracia, aquí estamos de paso. No sé a dónde, pero tampoco me preocupa.

  3. Amigo Goyo;amí me ocurre lo mismo pero con el mès de Diciembre,no lo puedo soportár por los recuerdos tán tristes y dolorosos que me tráen a la memoria,cuando llega´, me gustaria dormirme y despertarme en Enero,las Navidades,los villancicos la musica y la alegria que tenemos la”obligacion”de tenér,me pone enferma.Espero este año llevarlo con paciencia.LUZ

  4. El mes de diciembre es un mes en el que si estás bien es precioso, pero si tienes recuerdos dolorosos, afloran los malos sentimientos. Mucho ánimo, Luz. Paciencia y tranquilidad.

Ahora os toca a vosotros

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