La libertad que muere

A mí no me gustan los toros. Cierto es que he tenido que ir en multitud de ocasiones por motivos profesionales y, en las fiestas patronales de mi pueblo, sí me gusta ir a los encierros. Pero hay muchas otras cosas que no me gustan y no quiero que se prohíban. La decisión del Parlamento de Cataluña en la que sentenció las corridas de toros en ese pedacito de España es, simplemente, una cafrada propia de regímenes totalitarios que quieren pensamiento único, gustos únicos y dominar cada una de las vivencias del pueblo al que someten.
Yo no defenderé aquí a los toros. Sinceramente, es difícil hacerlo desde posturas racionales. Por supuesto que el animal sufre, eso nadie lo discute pero también padecen otras muchas especies y nos las comemos. Acabemos con la caza, fulminemos la pesca, eliminemos las granjas donde se hacinan animales para engordarlos, no vistamos con lana en invierno… Seamos serios. La postura aprobada ayer en el Parlamento catalán no defiende a los animales. Es, únicamente, una decisión política donde lo único que se cercena es la libertad de quien, libremente y por su cuenta y riesgo, decide acudir a un espectáculo como el fútbol, el cine o la ópera.
Considero que el Parlamento catalán va a conseguir el efecto contrario al que persiguen. Van a convertir a las corridas de toros en una especie de mártir contra el que todo el mundo dispara. Según tengo entendido, a día de hoy, la única plaza de toros operativa en Cataluña es la de Barcelona. Desconozco el número de festejos que se realizan pero no creo que sean más de 10 al año. Me imagino que hace varias décadas el número de corridas lidiadas en Cataluña serían muchas más. ¿Acaso no sería mejor haber dejado que la fiesta se hubiera muerto por sí misma? Con el paso del tiempo es lo más seguro que pase en toda España. La afición decae y los jóvenes no van a los toros. Pasó con el boxeo, deporte que en los 60′ y 70′ era un espectáculo de masas y que en la actualidad malvive con estigmas y prejuicios de salvajismo. Quizá hubiera sido un mejor fin para la fiesta. Los empresarios del sector se darían cuenta de que el negocio no sería rentable y las corridas se acabarían por inanición. ¿Por qué no se ha propuesto la celebración de corridas a la ‘portuguesa’ donde el animal no muere en la plaza? Sencillo. No interesaba. Se quiere acabar con todo lo que huela a España, craso error histórico. Cuentan las crónicas que ya en el siglo XV en muchos pueblos del centro y sur de Cataluña se celebraban juegos con toros. Voy más allá. Barcelona era la única ciudad española con tres plazas de toros con festejos al mismo tiempo y todos ellos llenos hasta la bandera. ¿Es una tradición española o las corridas de toros también están intrincadas en la propia cultura catalana? Básicamente, son ganas de buscar problemas donde no los hay.
No olvidemos que los parlamentarios catalanes no han defendido a los animales. Los tradicionales ‘correbous’ se seguirán celebrando; especialmente en las tierras del sur de Cataluña. Aquí los animales se sueltan por las calles de los pueblos y, en muchos casos, van coronados con bolas de fuego que les ciegan la visión, sufren ‘stress’ al ser llamados por los participantes desde todas partes… pero estos no se han tocado. Sólo las corridas, ese elemento españolista que tanto detestan algunos políticos catalanes y que, en este caso, como en tantos otros, están tremendamente alejados de la realidad social del pueblo catalán.  
Cuando mañana los parlamentarios catalanes inicien sus vacaciones estivales disfrutarán de un buen solomillo de ternera, o de un buen trozo de pescado o de foie (por cierto, podéis pinchar aquí para ver cómo se consigue) no pensarán en el modo en el que se ha obtenido el alimento. Se lo comerán y disfrutarán. Y me imagino que si se encuentran con un mosquito o con una cucaracha en su habitación en lugar de pegarle con la zapatilla las invitarán a abandonar el lugar de manera civilizada. Y si no lo hace, convivirán de la manera más amistosa posible. Purita hipocresía. Niegan la libertad individual para poder acudir a una corrida de toros. Este camino que han emprendido es muy delicado. No se puede imponer a la gente los gustos. Se acabó el respeto.
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5 comentarios el “La libertad que muere

  1. Hoy estoy contento porque una atrocidad como son los festejos taurinos por fin la hemos desterrado de Catalunya. Me da lo mismo si el transfondo de esta decisión ha sido el alejarse un poco más de España. Peor para quien piense eso porque con estos actos no se consigue. Soy español y catalán y por esta decisión que se ha tomado no voy a mejorar mi opinión sobre los que mandan en Catalunya que siguen tan torpes como siempre. Ahora el siguiente paso es prohibir todo lo que represente un maltrato a cualquier animal cuando sea por disfrute y placer humano. Y aquí se les verá el plumero a los cuatro que mandan que solo quieren su propio protagonismo cuando tengan que decidir el prohibir los correbous, otra atrocidad del sur de la provincia donde yo vivo. Saludos

  2. Gracias por pasarte por aquí. Tu opinión me parece muy respetable. Yo no soy taurino pero el hecho de ir prohibiendo todo me parece una deriva peligrosa. Comparto tu idea acerca de los políticos catalanes. Considero que están muy alejados de la gente de la calle y que el pueblo vive las cosas con más normalidad. A mí en estos casos me gusta aplicar el poema de Bertolt Brecht que dice:
    Primero se llevaron a los judíos…
    pero como yo no era judío, no me importó.
    Después se llevaron a las comunistas,
    pero como yo no era comunista, tampoco me importó.
    Luego se llevaron a los obreros,
    pero como yo no era obrero tampoco me importó.
    Mas tarde se llevaron a los intelectuales,
    pero como yo no era intelectual tampoco me importó.
    Después siguieron con los curas,
    pero como yo no era cura, tampoco me importó.
    Ahora vienen por mí, pero ya es demasiado tarde”.
    Un saludo y reitero, gracias por pasar por aquí.

  3. Vaya con la palabra PROHIBIR. Supongo que habrá que aplicarla cuando atañe a algo que va en contra del sentido humano de la vida. Si está prohibido matar a una persona … ¿ por qué no podemos aplicarla también a los animales en general y a los toros en particular ?
    ¿ Cómo le explico a mi hijo de 6 años que está mal pisar una hormiga pero en cambio está bien visto torturar y matar a un toro ?
    P.D. Muy bueno el poema.

  4. Ya digo en el post que lo de los toros es algo que no se puede explicar desde la racionalidad. Está claro que es una salvajada. Pero ahora se empieza con esto y a saber con qué se acabará.

Ahora os toca a vosotros

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