Recuerdos de una final

Silencio… se juega. Hoy la Copa del Mundo llega a su fin con una final. No importa quien juegue. Hoy casi la mitad del planeta se sentará frente al televisor para contemplar el partido más grande jamás contado. Desde que tengo uso de razón he vivido varias finales y, salvo la de Argentina ’78 tengo recuerdos nítidos de todas ellas.

ARGENTINA 1978:

Vale, es cierto que no la vi. Tenía un añito, pero he contemplado vídeos y recuerdo a Kempes marcar a una Holanda que perdía una nueva oportunidad. Los papelillos del campo del River Plate son una imagen imborrable.
ESPAÑA 1982:

Es el primer recuerdo futbolístico claro que tengo. Contemplar la final con mi padre no lo olvidaré jamás. El gol de Tardelli… tampoco.
MÉXICO 1986:
Era el Mundial de Maradona y, para mí, la mejor final que he visto. Dos pases del pibe y ¡zas!, la albiceleste vuelve a vencer. Diego besa la Copa del Mundo y el planeta fútbol se rinde a sus pies.
ITALIA 1990:
La final sin fútbol. Argentina enganchada a los milagros de Goycoechea y la República Federal de Alemania (última final antes de la reunificación) jugando a la germana. Es la final de los pitos al himno de Argentina y la reacción de Maradona: ‘Hijos de puta’. También, la del penalty que no fue.
 
ESTADOS UNIDOS 1994:
La primera vez que la final de una Copa del Mundo se dirimía por penalties. Una de las peores finales jamás vistas. Un 0-0 de libro sin ocasiones para ninguno de los dos equipos. En la tanda de penas máximas, Roberto Baggio, el mejor jugador italiano del torneo, falla el lanzamiento decisivo, Brasil vuelve a ser campeón 24 años después.
FRANCIA 1998:
La final soñada por el comité organizador. El equipo anfitrión, ‘le bleu’, frente al equipo más laureado, Brasil. Zidane marcó el ritmo, Ronaldo enfermó antes del inicio del partido y los suramericanos nada pudieron hacer ante el rodillo galo.
JAPÓN-COREA DEL SUR 2002:
Ronaldo se rehízo del fiasco de 1998. Llegó en momento de forma inolvidable y dos latigazos suyos otorgaron el pentacampeonato a los brasileños. Ni siquiera el cerrojo Oliver Khan pudo parar los envites del ‘9’ de Brasil. Inolvidable también por lo peculiar su peinado imposible.
ALEMANIA 2006:
Otra vez los penalties decidían al campeón. Y otra vez era Italia quien andaba por el medio. Esta vez se llevaron el gato al agua, pero para la historia quedará para siempre el cabezazo de Zidane a Materazzi; lamentable epílogo para uno de los más grandes.
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