El hipnotista no existe

Ando un poco mosqueado últimamente porque no paro de encontrarme por todas partes errores ortográficos y gramaticales. Haced la prueba. Coged cualquier folleto publicitario, cualquier artículo periodístico, cualquier libro y revisadlo con calma. En menos de lo que canta un gallo…aparecerá un error. Antes se podía justificar con aquello de los ‘duendes de imprenta’ pero en el mundo actual en el que vivimos, esos pequeños personajes tiempo ha que pasaron a mejor vida.
El otro día, por ejemplo, viendo un informativo en una tele, tuve que escuchar varias veces que ‘cerca del 20% de los españoles están en paro’. Evidentemente, el sujeto de la oración está en singular y el verbo está en plural por lo que el fallo de concordancia es palpable. Este suele ser uno de los modos más habituales de error entre quienes utilizan el lenguaje como modo de vida. Si se fijan, pueden encontrar muchos casos como el anteriormente mencionado.
También es muy recurrente el hecho de cambiar de el significado a determinadas palabras. Así, por ejemplo, ‘evento’, atendiendo a la segunda acepción del diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, se define como ‘eventualidad, hecho imprevisto, o que puede acaecer’. Cierto es que en la tercera ya se encuentra aceptado el significado ‘suceso importante y programado, de índole social, académica, artística o deportiva’; si bien es cierto que lo delimita a zonas geográficas de Hispanoamérica como Uruguay, Cuba, México, Perú, Venezuela o El Salvador. Si comprendemos el idioma como algo vivo y en constante evolución podemos entender este error como algo menor, incluso como algo pertinente, yo al menos así lo veo.
Sin embargo, las tildes nadie ha dicho que se pueden obviar y, recientemente, vengo detectando en traducciones de libros en otras lenguas a la castellana cantidad de errores por omisión del acento ortgráfico. Enumerarlos sería un trabajo agotador.
De todo lo anterior, siendo grave, lo peor, de todos modos, me parece el hecho de que una editorial como Planeta lance a bombo y platillo una nueva novela con una palabra que no existe en castellano. ‘El hipnotista’ de Lars Kepler (seudónimo de un matrimonio sueco homenajeando a Stieg Larsson y al matemático Kepler) es el título de la mencionada obra. A mí la palabra no me sonaba pero decidí comprobarlo en el diccionario de la R.A.E. y, efectivamente, esta palabra no existe. Me imagino que será una deriva léxica anglosajona (hypnotist) pero supongo que existiendo como existe la palabra ‘hipnotizador’ (para definir a la persona que practica hipnosis) hubiera quedado mucho más razonable. 
En fin, que parece que lo que está de moda es destruir el lenguaje en lugar de cuidarlo. 
Anuncios

Un comentario el “El hipnotista no existe

  1. Tienes razón Goyo…Es indignante…
    En mi carrera la mayoría de la gente no sabe ni poner tildes y tiene un montón de faltas, y me da rabia porque es gente que, luego, algún día, serán maestras y maestros…
    Luego se quejan si en algún examen nos dicen “si hay 3 faltas, suspendido”, o si dicen “así va la educación…”

Ahora os toca a vosotros

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s